Los gatos son excelentes cuidando de sí mismos y se acicalan sin parar. Por eso, no suelen presentar los mismos problemas de piel que los perros. Sin embargo, a veces, esto también implica que el propio gato elimina los primeros signos que indican la presencia de daños en la piel, como la caspa, de modo que sus tutores pueden pasar por alto los primeros signos de alerta y, por tanto, no ser conscientes de que su mascota padece un proceso subyacente más grave que requiere la atención del veterinario.

La dermatitis miliar es una enfermedad de la piel que produce un picor muy intenso y puede provocar al gato un malestar que afecta a su calidad de vida. Está provocada por una reacción alérgica a algún elemento, sobre todo a las pulgas, pero también a determinados alimentos o factores ambientales. ¿Qué signos nos pueden alertar de esta enfermedad y requerir una visita al veterinario?

 

¿Qué signos provoca la dermatitis miliar en gatos?

Si observas que tu gato solo se rasca alrededor de la cara, la cabeza, el cuello, los hombros, a lo largo de la espalda y sobre el trasero (hacia la cola), y presenta una erupción, piel con costras o protuberancias rojas elevadas en torno a esas zonas, o se frota la cara con más frecuencia de la normal, es probable que sufra una dermatitis miliar. La dermatitis miliar sigue uno de los patrones de reacción cutánea más frecuentes en los gatos: lesiones cutáneas de pocos milímetros de longitud y con forma de grano de mijo.

4

claves

de la dermatitis miliar en gatos

Recomendamos